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Economía y los Negocios

Patricia Oyarce M.

 

 

Las cifras arrojadas por la reciente investigación del Programa de Investigación de Excelencia Interdisciplinaria en Envejecimiento Saludable (PIEI – ES) son alarmantes debido al significativo aumento anual del grupo etario y principalmente en la exponencial longevidad de la población. Según estas cifras ya no sólo hablamos de la tercera edad (60 años o más), sino que también debemos hablar de la cuarta edad (80 años o más) y del grupo de los centenarios (100 años o más), que ya no son una excepción en nuestro país. “Los centenarios no son outliers (o valores atípicos), son una realidad”, dice Lobos.

Las cifras

 

El estudio denominado “Relación entre bienestar subjetivo y acceso a bienes domésticos disponibles en el hogar en adultos mayores chilenos”, desarrollado por el académico de la Facultad de Economía de Economía y Negocios, Germán Lobos, en conjunto con Berta Schnettler, Sergio Wehinger, Juliana Botelho y Soraya León, plantea en una primera instancia que la población regional de Adultos Mayores (AM) creció en un 73,4% en un lapso de 15 años; desde el 2002 al 2017, en la cual según las cifras del último Censo, han determinado que la tasa de crecimiento es de un 3,7% anual. Si realizamos el paralelo con la misma tasa de crecimiento, pero de la población de 0 a 14 años, observamos una caída de -0,8% anual, “entonces la población de personas jóvenes está disminuyendo y la población de 60 años o más está creciendo aceleradamente; si seguimos con este ritmo el año 2030 vamos a tener 153 adultos mayores por cada 100 jóvenes menores de 14 años, muy distinto del índice de envejecimiento de 86 adultos mayores por cada 100 jóvenes menores de 14 años que tenemos en la actualidad (o de los 44 del año 2002). Y esto es un cambio significativo en la composición de la población regional” afirmó Lobos.

 

El fenómeno es similar y común en todo el país, las cifras se igualan con el promedio nacional y en todas las regiones el fenómeno es exactamente el mismo: una caída en la población muy joven y un aumento muy fuerte en la población de 60 años o más. ¿La razón? “La baja tasa de fecundidad y la mayor esperanza de vida de la población”, explicó Lobos.

 

Con respecto a los centenarios, en la región del Maule este grupo ha estado creciendo en un 10,6% anual durante los últimos 15 años, y la población de adulto mayor, como ya indicamos, creció un 3,7% anual. Este incremento de los centenarios es significativo, ya que demuestra que la longevidad aumenta a pasos agigantados, y esto será de gran impacto para la región del Maule y el país. “Me atrevería a decir que enfrentar este fenómeno amerita un trabajo mucho más serio de lo que ha estado ocurriendo, porque veremos costos crecientes en términos de salud, pérdida de redes sociales y familiares, nuevas formas de servicios para el adulto mayor, cambios en los hábitos alimentarios, y restricciones más severas en la finanzas personales, entre otros aspectos. Además, la salud, las redes sociales y familiares, la alimentación y las finanzas personales son dimensiones que se consideran predictores significativos en la calidad de vida de los adultos mayores”, afirmó Germán Lobos. Estos temas y cifras fueron presentados en el reciente XXII Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, organizado por la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, donde Germán Lobos y Juliana Botelho presentaron parte de sus investigaciones.

 

 

Adultos Mayores y Políticas Públicas

 

El enfoque central de estudio fue medir la calidad de vida de los AM y determinar cuáles son las variables predominantes que influyen en la satisfacción con la vida, como el componente cognitivo de largo plazo, y la felicidad, como el componente afectivo y más inmediato. Una variable relevante de análisis fue la cantidad de bienes domésticos disponibles en el hogar, la cual se asocia positivamente con los indicadores de la calidad de vida.

 

La cantidad de bienes en el hogar agrupa diez bienes básicos: ducha, TV color, refrigerador, lavadora, calefont, microondas, TV cable o satelital, PC computador, Internet, vehículo. Según los resultados del estudio del PIEI-ES, “en la región del Maule se observó un promedio de 7 bienes por hogar en el caso del adulto mayor, pero con un promedio de sólo 6,6 bienes por hogar en los sectores rurales; sin embargo la cobertura es bastante baja en bienes como la posesión de un vehículo (36 por ciento), computador e Internet (acceso para el 28 por ciento de los adultos mayores)”, puntualizó Lobos.

 

Lo que según el modelo propuesto en la investigación existe asociación con la percepción que tienen los Adultos Mayores sobre su calidad de vida; “se muestra que hay una relación positiva y significativa, ya que mientras más bienes hay en el hogar, como indicador de riqueza o patrimonio, mejor es la percepción de la calidad de vida”, aseveró.

 

“Lo que estamos planteando es que los bienes domésticos disponibles en el hogar es una variable que estaría asociada con la calidad de vida. Tal como ocurre con la autopercepción de salud, la salud mental o la salud física, la satisfacción con la alimentación, las redes sociales o la familia, hay suficiente evidencia para esto. El mensaje que queremos transmitir es la importancia de considerar estos indicadores subjetivos, porque están en línea con lo que las personas desean para mejorar su calidad de vida”.

 

El académico platea que es primordial en el momento de generar mejores políticas públicas y más efectivas “considerar estos indicadores subjetivos, porque reflejan lo que los adultos mayores desean, en algún sentido son sus preferencias; no son solamente lo que ellos necesitan, tal como podría estar pensando el encargado de diseñar centralizadamente las políticas públicas para el adulto mayor”, continuó Lobos.

 

En este sentido, “desde el diseño e implementación centralizado de la política pública creemos que todavía falta mayor consciencia del explosivo envejecimiento poblacional y de los costos futuros, o del trabajo que hay que realizar para enfrentar adecuadamente esta situación”, añadió.

 

“Podríamos hacer un esfuerzo con el diseño de políticas públicas regionales, todos podemos participar en esto, pero se requiere que alguien tome la iniciativa”, finalizó Lobos.